
Al calor particular de la costa se le rinde homenaje.
A las tardes revueltas de bareque, piel morena y musica de mar.
Al sol, siempre detrás de un lente que lo empaña de nostalgia.
Al mar que contiene la erosión de tristeza y aguanta la desesperanza continental.
A la costa atlántica colombiana, todo ron, todo risa, todo aguante
Al desorden, al olvido, a la justicia divina que algún día le llegará a sus políticos.
Es el encuentro con un planeta que se descubre una y otra vez. A la madre tierra en el norte de Colombia van miles de agradecimientos con la añoranza de volver a su energía y a ese sabor tan particular que empapa los sentidos con el sudor de la nostalgia.
La foto: http://www.flickr.com/photos/14676818@N06/1503722862/in/photostream/

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