
Venía del aeropuerto el 9 de enero, cuando el taxista me dice
-oiga señor, ya han pasado 10 dias de este año, es increíble como pasa el tiempo de rápido, no?- me enojé con él porque tenía muchas ganas de hacer pipí, y esos comentarios tan clichesudos no venían al caso. A medida que pasaban las calles, los trancones, los semáforos; sentía que el tiempo cobraba más intensidad mientras era más conciente de la inminencia de un posible derrame de orín y verguenza. Cuando llegué a cumplir con mis riñones, recordé las palabras del taxista y enseguida mire hacia abajo para recordar lo cerca que estuve de un desastrico. -¿Será entonces por eso que todos estamos tan concientes que los últimos años se está pasando el tiempo tan rápido, por la inminencia de un desastre?- Me dije.
Entonces por eso se nos pasa el tiempo tan rápido, porque la misma conciencia del tiempo es una señal del apocalipsis. Y como este blog es de señales y quiere ganar adeptos, pues quiere denunciar este hecho a la comunidad: se acerca a pasos agigantados la catástrofe.
Bueno, a ver si nos despertamos y dejamos de ser tan concientes del mañana y tan traumáticos con el pasado para pasar a vivir el presente. El pensar es tiempo: ese es nuestro verdadero desastre. Proyectar nuestro egoísmo, nuestro sentido de posesión en el futuro es lo que nos tiene ad portas del fin.
PD religioso: Hablando de coctel egoismo-religión: un reverendo popó norteamericano nos comenta que la gente de Haití se merecía su terremoto por hacer un pacto con el diablo después de dejar de ser una colonia francesa. Si de merecimientos se trata, no le deseo esta justicia divina a su nación, y más con tanto diablo que se ha sentado en la casa blanca.
PD político: A estas alturas el gobierno haitiano no ha hecho demasiado por los que quedan. Se acerca una tragedia humanitaria, sirven las oraciones, pero sirven más medicamentos y alimentos no perecederos.

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